
Alfonsín
Menem
Kirchner
Con tres nombres se pueden explicar tres décadas de historía política Argentina.
Al primero tardamos 20 años en reconocerle su rol vital para la vuelta de la democracia, esperando que esté al borde de la muerte para darle un justo reconocimiento.
Su muerte significó que hoy su hijo represente lo que algunos quisieramos ver un político.
Al segundo los que lo quisieron durante su gobierno hoy lo quieren en secreto. Los que lo odiaron hoy lo siguen utilizando como el ejemplo de lo que nunca quieren volver a ver en un político.
Probablemente una vez muerto los matices cambien de alguna forma.
Al tercero siempre lo critiqué pero negar que puede sentarse con los otros dos y dialogar con la misma altura que muchas veces no expresó vivo es decir mucho.
Pero se fué muy rapido, tan rápido como dejó una huella en sólo cuatro años de Gobierno donde es difícil entrarle con la crítica.
Sus años de co-gobierno acompañanando a Cristina es donde la imágen comienza a ser muy borrosa y donde los criticos como yo ponemos el acento.
Pero se fué muy rápido, tan rápido como para que nos preguntemos y ahora qué?
Supo conseguir un poder inusitado, aún superior al de Menem quien tenía poder pero sabía delegarlo y de ninguna manera comparable al de Raúl.
Se fué muy rápido, yo hubiera querido tenerlo de rival a no tenerlo, y eso también dice mucho de él.