La inflación, el indec, la independencia del BCRA, el autoritarismo, el bloqueo a los diarios, la pelea por ver quién la tiene más grande con Clarín, el patrimonio presidencial...la lista continúa pero tiene un denominador común: La falta de interés para la mayor parte de la gente.
En esta época es fácil encontrar gente que defiende a eso que se llama "modelo", ese de la inclusión social y toda la parafernalia revolucionaria Kirchnerista que se dedica sistemáticamente a confrontar con los que mencionamos este tipo de cosas.
También es fácil encontrar a gente como yo , a la cual le rompen cada día más las bolas las cosas que enumeré. Me muevo en un ámbito donde encuentro voces que coinciden conmigo, que se escandalizan quizás más y también en ese ámbito me encuentro con tipo sensatos, que más allá de su pertenencia con este gobierno ponen límites en alguna de las cosas que menciono, también me encuentro con los que bancan al modelo y se generan debates piolas, hasta que alguno de los dos le achaca al otro una suerte de pensamiento talibán y opto/a por terminar la discusión y volver a hablar de deporte o cualquier otra cosa que pueda generar un punto en común.
Pero también esta esa otra gente a la cual las cosas no le parecen ni negras ni blancas como a nosotros, a la cual no le importa en lo más mínimo esta agenda que nosotros intentamos imponer.
Explicaciones debe haber tantas como personas hay, con respecto a la inflación se me ocurre que debe haber algo de ilusión monetaria (los salarios vienen aumentando a la par de la infla), se me ocurre que el sector informal no tiene voz en todo esto porque se preocupa más por llegar a fin de mes.
Con respecto al resto de las cosas se me ocurre que en un país donde las instituciones importan tanto como el conflicto en Costa de Marfil es difícil que un avasallamiento constante de alguna que otra pese en el imaginario.
Entonces tenemos tres tipos de personas y no dos como queremos pensar.
A veces quisiera ser por un segundo como esos que tienen otras cosas más importantes en las qué pensar.
Saludos,
Rodrigo

