
Se deduce del gráfico que, claramente, los nominados a la quiebra son Grecia, en primerísimo lugar, seguido por Portugal y la tierra de la cerveza Guinness. Todo eso ya lo sabíamos. Lo llamativo es que en el caso de Italia y España, integrantes de los PIGS, el rendimiento de los bonos no subió tanto como se hubiera creído.
Una posibilidad es que Italia y España gocen de las ventajas de la credibilidad. Aunque la economía real de Italia y especialmente España está a la miseria, sus Gobiernos han jurado que van a hacer todo lo necesario para cumplir con la deuda. Y el historial de ambos países les daría credibilidad. Es una hipótesis factible? Tal vez, pero no la veo muy probable. Sobre todo, en un contexto en que los Gobiernos de ambos países se encuentran bastante debilitados (lo que no impide que “Il Cavalieri” mantenga su buen nivel de vida).
Lo que me parece que pasa con éstos países responde a la idea del “too big to fail”. España e Italia son países tan grandes que su caída significaría definitivamente la muerte del Euro y, quizás, hasta de la Unión Europea. La moneda única europea puede sobrevivir a la caída de Grecia, Irlanda y Portugal, que son países chicos, pero no a la de Italia y España. Partiendo de eso, la probabilidad de que el mundo deje caer a nuestras dos madres patria tiende a cero. Los mercados lo saben. Por eso, pese a lo demacrado de sus finanzas públicas y de su economía, España e Italia saben que son casi inmunes. Lucky guys.
Ojo, esto no significa que estos dos países se lleven gratis la crisis. Van a tener que hacer severos ajustes, muy costosos para su economía y su gente. Sin embargo, hay una diferencia clara con Irlanda, Grecia y Portugal: España e Italia saben que tienen una red que los va a atajar si caen.
Proposal: empezemos a desarrollar una red de interconexiones comerciales, financieras y económicas con USA,China, Japón y Alemania...cosa de poder mandarnos cagadas con una red atrás...volvamonos indispensables muchachosss
ResponderEliminarEl problema es: qué les ofrecemos? No tenemos con qué transformarnos en un país necesario. Al menos, no por ahora.
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