
Esa es la pregunta que todos nos hacemos tras ver los resultados del Canje. Según el Ministerio de Economía, la aceptación del Canje llegó –tras ejercer toda la presión posible sobre los tenedores y los bancos- al 70,2%. Como resultado, el 92,4% de la deuda en default quedó regularizada.
Con este elevado nivel de aceptación en mano, podrá el Estado argentino poner fin a la judicialización de la cuestión? Es probable que sí, pero no estoy del todo convencido.
Hay un punto que me parece que hay que tomar en cuenta. Los tenedores de los US$ 5.453 millones no son nenes de pecho. Son fondos buitres, que cuentan con una buena dotación de abogados y lobbistas como para aspirar a conseguir mejores condiciones que la plebe. Desde esta perspectiva, uno bien podría plantearse que estos muchachos no aceptaron el Canje porque saben que pueden conseguir algo mejor. Un fallo favorable de la Justicia, digamos. O alguien cree que estos fondos no hablan todos los días por teléfono con Griesa o cualquier otro juez que tenga en su poder causas vinculadas al default de 2001?
Otra posibilidad es que estos tenedores hayan recibido algún guiño por parte de aspirantes a futuro gobierno. Está claro que una buena parte de la oposición no veía con malos ojos el fracaso del Canje, para tener un nuevo –y bueno, por cierto- motivo para pegarle al Gobierno. El guiño, obviamente, estaría basado en la promesa de mejores condiciones para un futuro Canje. Si es el caso, los abogados de los fondos harán todo lo posible por estirar los plazos jurídicos a la espera de un nuevo Gobierno.
Como sea, veo como factible que el Canje no ponga punto final a los juicios. Lo que sí creo el monto en default, relativamente pequeño, no debería ser un obstáculo para que Argentina consiga crédito a tasas aceptables. Lástima el INDEC, el Fondo de Bicentenerio, el Club de París, el léxico anti mercado y esas otras cositas, que sí nos dejan sin crédito.