
Según el amigo
Pagni, que cuenta con más información que este humilde blogger, la imagen de Ricardo “Gracias a dios soy hijo de mi padre” Alfonsín sube como la espuma. Actualmente, la imagen positiva sería del 57,7%, la negativa del 23,3% y el desconocimiento, del 7,1%. Todo un activo cuando los eventuales candidatos presidenciales se caracterizan por su altísima imagen negativa.
Hace ya un tiempo, postulé a Alfonsín como una figura a la que no había que descartar de cara a 2011. Más aún, cuenta con el apoyo de los “halcones” (para ser estrictos, aguiluchos) radicales, que no quieren que Cleto sea su candidato. Claro, la panquequeada de Lavagna está fresca en su memoria y en la de sus electores.
En lo personal, creo que Alfonsín Jr está haciendo lo que tiene que hacer. Es un tipo con un fuerte discurso legalista, se muestra cercano a otro constitucionalista muy respetado como Ricardo Gil Lavedra, recorre el país y, sobre todo, está ganando un rol estelar en el Congreso. Todo un descubrimiento, que a esta altura va más allá del legado de Don Raúl.
Además, evitar caer en las discusiones políticas de baja calidad, lo que le garantiza una imagen de tipo moderado. La elección de 2011 no la va a ganar el que tenga más imagen positiva, sino el que tenga menos imagen negativa, porque vamos clavado a una segunda vuelta. Y en ese sentido trabaja el oriundo de Chascomús.
La eventual irrupción de Alfonsín cambiaría el panorama electoral en la Argentina. Básicamente, porque la CC y el Socialismo, integrantes de la fuerza que ganó las elecciones de 2009, no acompañarían la candidatura de Cleto, pero sí la de Alfonsín. Eso haría que la candidatura del ACyS sea claramente mucho más fuerte. Como siempre decimos, Carrió te aporta 15 puntitos que, en una elección cerrada, está claro que son vitales. En otras palabras, si una fórmula del ACyS encabezada por Alfonsín llega bien armada a las próximas elecciones, para mi llega caminando a la segunda vuelta y la gana fácil contra el candidato kirhnerista (será Néstor finalmente? mmmm).
La incógnita radica en cómo reaccionará Alfonsín si el oficialismo y los radicales K -digo, cobistas- empiezan a tomarlo como un rival peligroso y, por tanto comienzan a atacarlo. Por suerte para él, creo que tiene un discurso bastante sólido para resistir los eventuales ataques de poca monta. Hoy el electorado argentino quiere algo de paz, y respeto institucional, y eso es lo que el apellido Alfonsín representa para la mayor parte de los argentinos.
Si fuera Cleto, me empezaría a preocupar. No sea cosa que ni siquiera gane la interna radical.