Nada descubro si digo que buena parte de nuestras penurias pasadas, presentes y futuras(?) están estrechamente vinculadas con la imposibilidad de articular políticas de mediano-largo plazo. La trayectoria política y económica doméstica es asimilable entonces a la de un péndulo.
La pregunta relevante que cabe hacerse en la actualidad es: ¿Corremos riesgo, una vez finalizado el período K, de ingresar nuevamente en la lógica "pendular"?
En los últimos días, desde el oficialismo se ha acusado al resto de las fuerzas "progresistas" de entorpecer sus planes, en una estrategia que funcional a los sectores de "derecha".
En mi opinión, en la medida que la gestión K acumule más errores groseros, los incentivos del resto de las fuerzas políticas por diferenciarse del gobierno irán en aumento, y con ella, la probabilidad de convalidar nuevamente una trayectoria pendular en términos de política económica.
Esto es, no hay nada más funcional a las aspiraciones de la oposición, que los propios errores (horrores) del oficialismo.
En este sentido, vale recordar que en uno de los actos de torpeza política más increíbles de nuestra historia contemporánea, crearon en la imagen del actual vicepresidente, su principal amenaza, luego de la fallida aprobación parlamentaria de la resolución 125. En estos últimos días, le pusieron el traje de San Martín al ex presidente del BCRA, que acumulaba en su gestión cuatro años consecutivos de inflación de dos dígitos.
Habrá que cruzar los dedos entonces para que desde los tropiezos del kirchnerismo no se termine engendrando nuestro próximo verdugo.