miércoles, 2 de febrero de 2011
La (a)preciada economía
sábado, 4 de diciembre de 2010
Qué hacer con el Tipo de Cambio?
Hace 8 años pasaba lo mismo y los canales de TV estaban en la puerta de las casas de cambio. El mundo parecía que terminaba.
Obviamente hoy la situación es diferente, y el dólar ya no es un problema para nosotros.
O sí lo es?
No descubro nada si digo que hoy por hoy el ancla nominal es quizás la única herramienta que posee el Gobierno para contener un poco los precios.
El argumento de acumulación de reservas ya no parece ser el sustento del modelo, así como tampoco el sostenimiento de un Tipo de Cambio "Competitivo" (dicho sea de paso nunca entendí bien cuál era ese número mágico).
En el 99 me acuerdo que el eje de las dos campañas era qué hacer con el dólar. De la Rúa prometió seguir con la paridad y eso le hizo en gran parte ganar la elección (junto con el desgaste del Menemismo).
Hoy el tema ya no es debatible por nadie, a pesar que muchos precios siguen dándose y pensándose en dólares (Inmuebles, autos, etc.)
Qué harían ustedes?
Yo si fuera un policy maker primero intentaría explicar detalladamente mi plan de forma tal de influenciar las expectativas, luego iría por el camino de ganar una herramienta, liberaría un poco la presión sobre el TCN y frente a la afluencia de divisas jugaría con el superávit fiscal (es decir, pasaría a jugar el tesoro en lugar del BCRA).
La herramienta extra en ese caso sería algún sistema de control de capitales que permita evitar los shocks de reversión de los mismos.
Mas credibilidad es mejores expectativas y quizás más capitales que permitan iniciar una senda de desarrollo.
Saludos
pd: perdón por el "desorden" del posteo
sábado, 9 de octubre de 2010
90s are back
Los mejores artistas vienen a Buenos Aires. Los jóvenes argentinos están una vez más recorriendo el mundo. Los bienes de consumo de alta tecnología nos inundan; hoy si no tenés un i-Phone, una plasma de 8.000” y una netbook sos un salame (yo soy un salame x 3). Cómo se explica que en el modelo de tipo de cambio competitivo pase semejante cosa? Fácil, el tipo de cambio competitivo falleció, tras una larga agonía. El tipo de cambio real (bilateral Arg-USA) es hoy apenas 23% mayor al de diciembre de 2001. No es casual, hace tiempo que el tipo de cambio es el ancla nominal con el que se pretende moderar la inflación. Burda herramienta, por cierto.
La competitividad externa argentina hoy no está apuntalada por el tipo de cambio, sino por los precios internacionales. Estamos a la buena de la burbuja de las commodities -sí, yo creo que es una burbuja... semejante suba no se explica porque los chinos e indios hayan cambiado su dieta, que es un proceso lento, gradual, e iniciado hace más de veinte años, pero es claro que es un tema abierto, si los Nobel no la tienen clara, mucho menos yo-.
Obviamente, los beneficios de la nueva Convertibilidad no llegan a todos por igual; para explotar el abaratamiento de los bienes y servicios importados hay que tener un ingreso que supere el requerido para cubrir las necesidades básicas. Es decir, hay que tener capacidad de ahorro. Desde la salida de la Convertibilidad posta, sólo los salarios del sector privado formal –típicamente clase media y alta predominantemente urbana- crecieron por encima de la inflación. El resto redujo su capacidad de ahorro. Es decir que los beneficios de la Convertibilidad K llegan a menos personas que los de la Convertibilidad de Charles I. No hay que engañarse; a la política social se la lleva la inflación, eso deberíamos haberlo aprendido de la historia universal.
No deja de asombrarme que las clases media y alta porteña, las más favorecidas por el kirchnerato desde la óptica económica, concentren la oposición más extrema al actual Gobierno.
viernes, 23 de julio de 2010
La curiosa intepretación de la Ley del BCRA
“Es misión primaria y fundamental del Banco Central de la República Argentina preservar el valor de la moneda” (fragmento)
Esto es lo que nos muestran los datos.

Vemos que el peso argentino se ha devaluado sistemáticamente frente al dólar, pese a que sabemos que entre 2003 y 2010 tuvimos un fuerte ingreso de capitales por la vía comercial, que sólo fue parcialmente neutralizado por la fuga de capitales.
Como consecuencia, la devaluación argentina contra las monedas de referencia fue brutal. Se resume en el siguiente gráfico.

Pese a esa devaluación, no faltan los reclamos para que se profundice más el desprecio de la moneda argentina. Evidentemente, o no sabemos leer los datos, o somos una sociedad más miope de lo que creemos. El problema de competitividad de la Argentina no es ni nunca fue el tipo de cambio. Ni siquiera en 2001.
Claramente, el BCRA violó en los últimos siete años la ley, en que comisaría debería hacer la denuncia?
jueves, 15 de julio de 2010
Precaria cacería de un mito

Como vemos, tanto en los ’90 como en la post Convertibilidad, la tendencia decreciente del tipo de cambio real ha convivido con una tendencia alcista de las exportaciones. La pintura no es muy diferente cuando vemos las exportaciones a precios constantes.

Esta vinculación entre ambas series hace que no me quede más opción que poner en duda la presunta relación positiva entre el tipo de cambio real multilateral y las expo. Uno podría argumentar que estoy ignorando el contexto externo. Y eso es cierto, pero dado que la situación internacional a partir de 2002 se movieron a favor de la Argentina, la inclusión del contexto internacional no debería fortalecer la relación TCRM-exportaciones, sino debilitarlo. Esto igualmente lo terminé de evaluar recientemente en un trabajito que, por obvias razones, no posteo acá ni creo que lo vaya a hacer (no sea cosa que se genere una guerra de egos como en otros blogs de la BEA).
Ante el presunto puzzle, vale la pena proponer algunas posibles razones para la contradicción entre lo que se ve en los datos argentinos y lo que la teoría predice.
a) La política de mantenimiento de tipo de cambio alto se sostuvo desde 2002 de manera constante, pese a que a partir de 2003 el nivel de actividad del país comenzó a reaccionar fuertemente. En este contexto, el tipo de cambio competitivo convivió con un elevado nivel de absorción interna, lo que se habría constituido en un obstáculo para el crecimiento del saldo exportador. Típicamente, la política de tipo de cambio alto es aplicada en el mundo como una herramienta de corto plazo y en un contexto recesivo de la economía, en el que la demanda interna difícilmente puede absorber la oferta disponible. En la Argentina, el tipo de cambio alto se mantuvo pese al crecimiento de la economía y el ingreso se divisas mediante una agresiva política de intervención del mercado de cambios y de acumulación de Reservas, con lo que ambos fenómenos vienen coincidiendo a partir de 2002.
b) En la misma línea del planteo anterior, la combinación de un tipo de cambio alto y un contexto doméstico recesivo actúa como incentivo a la búsqueda de mercados de exportación como sustituto de la faltante demanda interna. En el caso de la Argentina post Convertibilidad, el crecimiento de la demanda y el contexto inflacionario pueden haber reducido esas incentivos, tornando relativamente menos atractivas las exportaciones.
c) Puede haber un problema de costos dolarizados. Como lo reflejan las estimaciones para las MOI, es probable que las reformas económicas de los ’90 hayan generado una estructura de costos de algunos sectores productivos altamente dolarizada. De esta manera, el mantenimiento de un tipo de cambio alto aumentaría el valor de las exportaciones, pero no tanto la rentabilidad de las mismas, al estar los insumos nominados en moneda extranjera.
d) También puede haber un problema de cierta rigidez en la composición de la oferta de exportaciones argentinas. La devaluación de 2002 coincidió con fuertes cambios en la demanda mundial, como vimos anteriormente. Cierta incapacidad de la Argentina para readecuar su oferta para satisfacer ese nuevo perfil de demanda puede haber minimizado los efectos benévolos del tipo de cambio alto sobre las ventas al exterior.
e) El tipo de cambio real multilateral puede no ser el mejor reflejo de la competitividad-precio de un país. En particular, ese índice no reflejó los cambios en la presión y estructura tributaria verificada a partir de 2002. El incremento de la presión tributaria –tanto a nivel agregado como sectorial- puede haber cancelado parte de los presuntos beneficios de la política de tipo de cambio alto vía incremento de los costos.
f) El mantenimiento de un tipo de cambio alto es sólo una parte de la política comercial. Otra parte importante es la concreción de acuerdos de comercio con los socios o potenciales socios comerciales. Argentina puede haber mostrado deficiencias en ese aspecto en los últimos años.
La conclusión es maravillosamente obvia: el tipo de cambio no es una panacea, y con eso sólo no alcanza.
viernes, 11 de junio de 2010
Entre el Mundial y el TCR

Hace unos días comenzamos a escuchar que para fines de 2011 el Tipo de Cambio Real de la Argentina podría asemejarse al de los dorados(infames) 90's.
Como se observa en el gráfico el margen es muy amplio todavía para trazar ese tipo de conjeturas y en líneas generales el TCR (multilateral) se ha mantenido en los mismos valores salvo la crisis de 2008 donde cayó producto de la caída del dólar.
El gran problema de cara a 2011 y que al menos a mi me preocupa es contener el aumento de precios sólamente con un ancla nominal como se estuvo viendo durante el último tiempo.
La estrategia del control de precios por suerte ha quedado archivada y ahora el Ejecutivo opta por planchar el Tipo de Cambio Nominal a riesgo de comenzar a apreciar el peso y que nuestra economía se inunde de los viles productos importados.
Lo que preocupa para el año próximo es que el aumento del Gasto Público seguramente seguirá por las nubes debido a las aspiraciones de Néstor de seguir en su cargo (Cristina teléfono).
Así como están dadas las cosas tendremos que comenzar a seguir de cerca los precios para poder tener un 2011 en paz.
Desde éste espacio recomendamos sacarle el pie del acelerador a G pero claro, somos gorilas y derechosos.
viernes, 21 de mayo de 2010
Dólar a 3,99 pesos
Este año está ocurriendo lo que en Economía podríamos llamar un "Crawling Peg Activo". Esto nos puede recordar a la también nefasta tablita del proceso militar o al exitoso plan de convertibilidad (aclaro exitoso por controlar la inflación), en el cual básicamente sin entrar en detalles del tema se fijaba previamente un tipo de cambio que tendía a revalorizarse en términos reales, sirviendo como ancla para la inflación. Está claro que esta política, en una economía con la inercia inflacionaria de la actual Argentina, terminan indefectiblemente en una revalorización importante del tipo de cambio que generará incentivos al consumo interno y quita incentivos al sector exportador.
Un detalle más ayuda a que este ancla de tipo de cambio nominal se mantenga en el tiempo: la psicología Argentina. Que pensaría el Argentino promedio si al abrir el diario por la mañana ve un titular que dice: "El dólar llegó a 4 pesos, su valor máximo desde 2002" o peor "ALERTA: EL DÓLAR A 4,25 SU NIVEL MÁXIMO HISTÓRICO". No dudaría que las colas volverían a las casas de cambio y la inflación se iría al espacio exterior...
En fin, estamos en una situación complicada, la administración actual dejará un país con una inflación anual del 40%, un tipo de cambio real sobrevaluado y tarifas de servicios públicos desactualizadas entre otras cosas. Para los que no tuvimos el gusto de vivir el "Rodrigazo", creo que podremos tener la versión 2.0 en Enero 2012.
domingo, 18 de abril de 2010
Blame it on the boogie
Los muchachos, sin embargo, no están de acuerdo conmigo y siguen discutiendo sobre el tipo de cambio nominal. Qué si está alto, que si está bajo, que si es de equilibrio, como si algún dirigente político argentino tuviera una fucking idea de cómo calcular un tipo de cambio de equilibrio. Las discusiones económicas en Argentina tienen menos nivel que el Boca de Ameal.
Como ni loco me pongo a calcular el tipo de cambio de equilibrio gratarola para este humilde blog, habrá que recurrir a otra metodología para poder tomar posición en esta discusión. Siempre mirándola desde el punto de vista de la competitividad internacional asociada al tipo de cambio real (ceteris paribus todo lo demás, evidentemente).
Uno puede acercarse a esta discusión desde una perspectiva ex post, mirando el tipo de cambio real multilateral argentino. El siguiente gráfico muestra el índice elaborado por el BCRA, corregido a partir de enero de 2006 con el IPC de Buenos Aires City (gracias Bevaqcua-Salvatore, los quierooooo!!).

En el gráfico se ven claramente dos cosas. Primero, el tipo de cambio real está bien por encima del nivel de la Convertibilidad. El último dato es 87,7% mayor al de diciembre de 2001. Pero, en segundo lugar, ese mismo dato es 32,6% menor al valor máximo de la serie, de junio de 2002. Entonces en qué quedamos?
Bueno, la respuesta a la pregunta está en este posteo (by the way, me olvidé de seguir la serie de entregas sobre la Convertibilidad, esta semana la retomo). Ahí mostraba que durante los ’90 el desempeño externo de Argentina había sido más que respetable. Evidentemente, entonces, el tipo de cambio real de aquel entonces no fue un obstáculo para el buen desempeño externo y, en particular, exportador. Y hoy tenemos un TCR 61,9% superior al promedio de la Convertibilidad.
La conclusión es clara: si no nos va demasiado bien en materia de competitividad internacional no es por culpa del tipo de cambio, y por lo tanto tampoco se va a encontrar por ese lado la solución. Mucho menos si se lo quiere hacer vía devaluación nominal contra natura.
Esto, además, analizado desde la perspectiva de quienes piden un tipo de cambio nominal más alto. Si lo miramos desde la perspectiva de la lucha contra la inflación (y por lo tanto contra la pobreza), de la inversión o del consumidor, los argumentos anti devaluación son más que contundentes.
Así que Buzzi e industriales, vayan a laburar y dejen de joder con el tipo de cambio, que demasiado alto está. Y Scioli, ya que te gusta hablar del tipo de cambio, podrías discutir con Cristina porqué es que teniendo un tipo de cambio tan alto somos tan poco competitivos.
En fin, creo que todos sabemos dónde están los verdaderos problemas de nuestra competitividad. Esto de tratar de solucionar todos nuestros problemas con medidas fáciles como una devaluación no hace más que profundizar los círculos viciosos en que la economía argentina suele vivir.
martes, 13 de abril de 2010
Un poquito mas
"El presidente de la Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, advirtió esta mañana que el campo debe "volver a las rutas" para reflotar sus reclamos y consideró que el dólar debe negociarse a más de cuatro pesos porque "el tipo de cambio está retrasado".
No recuerdo escuchar a estos ahora economistas quejarse cuando claramente habia que apreciar la moneda siguiendo la tendencia mundial
Si vuelven a las rutas, mándenles a la Gendarmería así tienen sus 5 minutos de fama en C5N
Sabemos claramente que soy un Anti K de la primera hora, pero ésta gente es casi tan o más peligrosa que los Néstores y Cristinas, porque son ignorantes, y no hay nada peor que predicar con la ignorancia
A 4 del Dólar
Quizás mi título de la UBA valga cada vez menos, de hecho mi remuneración así lo marca, pero....
No es un toquecito inflacionario seguir devaluando la moneda?
Digo...quizás yo sea un idiota pero sería hora de dejar de pedir estupideces, fijarte por qué me aumentas la milanesa de nalga todos los días, anclar el tipo de cambio y pegarle un simbronazo a la inflación
Buzzi, cansaste
miércoles, 31 de marzo de 2010
Anclados

Estamos empezando a leer en los Bastiones Blogueriles K , que se tendría que apreciar el peso para contener a la inflación.
Pregunto………¿no era noventoso usar el ancla cambiaria vs la inflación?
Al final, Mingo sigue teniendo razón
miércoles, 10 de febrero de 2010
Salve dios Tipo de Cambio


Es muy frecuente escuchar, de parte de brillantes políticos y economistas, que la política de tipo de cambio nominalmente alto ha sido la clave detrás del crecimiento de las exportaciones y de cierta sustitución de importaciones. Aunque la idea podría aparentar tener cierto sentido común, hace tiempo que no se la considera seriamente. Si bien en el corto plazo una devaluación nominal puede ayudar al sector externo, en el largo plazo el tipo de cambio nominal es una variable prácticamente irrelevante.
La evidencia lo muestra en el caso argentino. Se ve en los gráficos que acompañan este posteo que desde 2002 las exportaciones argentinas crecieron menos que las de Brasil, Chile y el promedio latinoamericano. En esos tres casos, no se llevó una política de devaluación sistemática de la moneda nacional, salvo en algunos otros países latinoamericanos que le compiten en seriedad al nuestro. En la comparación con el promedio mundial, la crisis internacional permitió que las exportaciones argentinas tengan a 2008 (último dato de la Organización Mundial del Comercio) un crecimiento superior a las del globo, pero la tendencia previa indica que en cuanto se recupere la economía mundial, Argentina va a quedar quinta entre los cinco casos considerados.
En el caso de las importaciones, la evidencia es todavía más clara: las importaciones argentinas crecieron desde 2002 mucho más que en Brasil, Chile, América Latina y el Mundo.
Alguno podría pensar que en realidad, las cosas hubieran sido peores si no hubiera sido por el tipo de cambio alto. Pero si necesitamos tan crucialmente de un peso devaluado, yo sugeriría que empecemos a analizar variables más de fondo, como productividad del stock de capital, nivel de capital humano de la mano de obra, costos salariales, acceso al financiamiento y estabilidad institucional, entre muchas variables relevantes.
No hace falta recurrir a los gráficos berretones de este post para saber que el tipo de cambio poco tiene que ver con el desempeño externo de una economía. Uno se pregunta entonces porqué hay tanta obsesión con el tipo de cambio alto. La respuesta, como casi siempre en el caso del Kirchnerismo, es la caja. El tipo de cambio alto es una mala manera de mejorar las cuentas externas, pero es excelente para incrementar los recursos fiscales, la obsesión última de este Gobierno.
