Según E&R, las provincias argentinas cerraron 2009 con un déficit primario de $5.814 millones, un resultado financiero negativo en $8.915 millones. Es decir, el déficit primario sería el doble del de 2008, y el financiero un 60% superior al de ese año.
Con las provincias tan incapacitadas para acceder a los mercados de crédito internacional como la Nación, la única fuente de financiamiento de la que disponen las administraciones provinciales es el Tesoro, y por eso la situación fiscal de las provincias es tan relevante para la Nación.
Tomando el consolidado Nación + Provincias, el deterioro de la situación fiscal es muy marcado en 2009. El siguiente gráfico resume el superávit primario y financiero de ese consolidado. Y para ser benévolos, no descontamos los dibujos fiscales del último año.

Es claro que la mayor parte del déficit del sector público debe ser cubierto por el Tesoro. Por eso, ante las perspectivas de que 2010 no sea mucho mejor que 2009 en materia fiscal, aparecen las dudas sobre la solvencia fiscal del modelo.
Los que alegan la robustez de la situación fiscal argentina, está claro, basan su diagnóstico en una evaluación muy superficial, casi acotada a la confianza ciega en la ejecución presupuestaria nacional en base caja. En cuanto se empieza a hilar un poco más fino, la situación fiscal hace agua por todos lados. No en vano el tema del verano es el Fondo del Bicentenario.
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