
Es evidente que ambas variables se desaceleraron durante 2009, en plena crisis. Cuando más se necesitaba gastar, el Tesoro tuvo que desacelerar el gasto, porque no tenía un colchón (aka Fondo Anticíclico) con el que financiar esa aceleración del gasto. Otra opción hubiera sido tomar deuda. Ah, no, cierto que nadie nos presta fondos a una tasa razonable gracias al INDEC y otros chiches.
Lo cierto, sin embargo, es que la inflación también bajó en 2009, con lo que la desaceleración del gasto e ingresos puede haber sido menos marcada que lo que indica el gráfico anterior. Ajustando las tasas de crecimiento por la inflación de Buenos Aires City llegamos al siguiente gráfico.

Los resultados son todavía más fuertes. Vemos que durante varios meses de 2009 los ingresos cayeron. También vemos que en 2008 la tasa promedio de crecimiento real del gasto fue de 11,1%, en 2009 fue del 10,8% (con una aceleración importante en los últimos meses del año, ya saliendo de la recesión) y en lo que va del año del 13,6%.
Efectivamente, el manejo del gasto no muestra señales de ser contracíclico. Más bien, la estrategia parece ser la de gastar tanto como se pueda. Tan simple como eso.
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