
Tras varios pasos en falso, la oposición parece que decidió mirar a su propio pasado y volver a donde todo comenzó. Todos sabemos que el resurgimiento de la oposición (¡!) comenzó de la mano de su alineamiento con la protesta del agro contra las retenciones móviles.
Ese conflicto hizo que se desplomara la imagen positiva del kirchnerismo (que además perdió en la batalla a su vicepresidente) y sentó las bases para el relanzamiento de la oposición, que se terminaría concretando con la derrota oficialista en las legislativas de 2009.
Sin embargo, desde el cambio de composición del Congreso, pocas victorias ha conseguido la oposición, y ninguna verdaderamente significativa. El 82% móvil fue el primer intento por avanzar en un tema de alto impacto. Pero ese tema ya fracasó, por más que la mímica de las reuniones de comisión y de votaciones en sesión continúen.
Ante la urgencia, la oposición decidió pinchar a la fragmentada Mesa de Enlace para tratar de reinstalar el tema retenciones en los medios. Pero hay varios problemas en la estrategia de la oposición. La primera es que ya no existe la Mesa de Enlace como cuerpo; hoy las diferencias entre sus integrantes son más marcadas que en 2007, y la oposición se arriesga al ridículo de que, tras el show, ni siquiera se llegue a un proyecto unificado para la modificación de las retenciones.
El segundo problema es que la Mesa de Enlace ya no tiene, ni de lejos, la capacidad de convocatoria de hace unos años, al menos en Capital y GBA, que es donde cuenta. No me queda claro que por este lado se pueda herir políticamente al Gobierno en una magnitud importante.
El tercer problema es que asoma una nueva inconsistencia. Se avanza a una reducción de los ingresos, pero hasta ahora no se habló de una sustitución por otros ingresos, o bien de una reducción del gasto. Después del 82% móvil, parece que no entendieron el concepto de restricción presupuestaria.
En fin, creo que la oposición se metió en otro callejón sin salida, veremos qué pasa.
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